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Paseando entre libros.

Buenos días protagonistas,

Hoy el blog tratará sobre un viaje literario, recorreremos la historia de la escritura, contestaremos a las siguientes preguntas: ¿Dónde empezó? ¿Cómo empezó?¿Qué obras marcaron la historia de la escritura? ¿Hacia dónde se dirige?. Parafraseando a Pep Guardiola: "Abrocharos los cinturones que lo pasaremos bien " con este viaje literario. Esperemos que os guste este tipo de publicación en el blog, y os agradeceríamos que compartieras el blog en vuestras redes sociales. Abrir vuestras mentes, dejad que las letras y frases entren en vuestro inconsciente, sin prejuicios, solo deja que la escritura te empape y sumérgete en ella.

La escritura se desarrolló durante miles de años en la prehistoria, hay investigadores que indican que apareció antes que el habla, pero oficialmente se atribuyó a la escritura cuneiforme como la primera escritura desarrollada, y el primer idioma el sumerio. Apareció en el 3200 a.C con los primeros pictogramas sumerios, aunque el sistema del idioma sumerio se fijó en el 2800 a.C en la zona de Mesopotamia, que significa tierra entre ríos, territorio bañado entre el Tigris y el Éufrates.

La escritura cuneiforme se basaba en unas tablas de arcilla húmeda dividida en diferentes columnas de arriba a abajo en las que con un tallo vegetal generalmente cáñamo en forma de cuña, de ahí proviene su nombre, se dibujaban símbolos conocidos como pictogramas. En el inicio la escritura cuneiforme constaba de unos 2.000 signos (pictogramas) y cada grafismo correspondía a sílaba, pero con la adaptación de la escritura por los acadios, evolucionó hasta estilizarse contando con 600 signos diferentes y se empezó a dibujar los signos de izquierda a derecha como se hace aún en el mundo occidental.La complejidad y dificultad de la escritura, memorizar y aprender todas las combinaciones de todos los signos produjo la creación de las primeras escuelas, donde iban las familias más influyentes de la sociedad para aprender de los escribas, una figura muy respetada y admirada por los sumerios.

El conocimiento de la escritura cuneiforme estaba perdido hasta que en 1835 Henry Rawlinson, un oficial de la armada británica, la encontró en la Inscripción de Behistún, en un acantilado en Behistún en Persia. Talladas durante el reinado del rey Darío I de Persia, consistían en textos idénticos en los tres lenguajes oficiales del imperio: el persa antiguo, babilonio, y elamita. La inscripción de Bisitún fue al descifrado de la escritura cuneiforme lo que la piedra de Rosetta fue para el descifrado de los jeroglíficos egipcios.

Rawlinson dedujo correctamente que el persa antiguo era un alfabeto silábico, y lo descifró correctamente. Trabajando de forma independiente, el asiriólogo irlandés Edward Hincks también contribuyo al descifrado. Después de traducir el persa, Rawlinson y Hincks comenzaron a traducir los otros.En gran medida fueron ayudados por el descubrimiento de la ciudad de Nínive por parte de Paul Émille Botta en 1842. Entre los tesoros descubiertos por Botta estaban los restos de la gran biblioteca de Asurbanipal, un archivo real conteniendo varios miles de tablas de arcilla cocidas con inscripciones cuneiformes sobre ellas.Por 1851 Hincks y Rawlinson podían leer ya 200 signos babilonios. Pronto se les unieron otros dos criptologos, un joven estudiante de origen alemán, llamado Julius Oppert, y el versátil orientalista británico William Henry Fox Talbot.

 

En 1857 los cuatro hombres se conocieron en Londres y tomaron parte en el famoso experimento para comprobar la precisión de sus investigaciones.Edwin Norris, el secretario de la Real Sociedad Asiática, les dio a cada uno de ellos una copia de una inscripción recientemente descubierta del reino del emperador asirio Tiglath-Pileser I. Un jurado de expertos fue convocado para examinar las traducciones resultantes y certificar su exactitud.En todos los puntos esenciales, se vio que las traducciones resultantes de los cuatro expertos coincidían. Hubo por supuesto algunas pequeñas discrepancias. El inexperto Talbot había cometido unos cuantos errores, y la traducción de Oppert contenía unos cuantos pasajes dudosos debido a que el inglés no era su lengua materna. Pero las versiones de Hincks y Rawlinson era virtualmente idénticas. El jurado declaró que estaba satisfecho, y el descifrado de la escritura cuneiforme acadia pasó a ser un hecho consumado.

 

Hasta aquí la primera entrega de paseando entre libros, esperamos que os haya gustado, hasta el lunes 8.

 

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